Disfrutando de la comida urbana

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Oziel Farias
Coach Ozz

Ahí te va una pregunta capciosa: ¿cuando comes en la calle, qué comes? De antemano, hasta para la persona con hábitos más saludables, es difícil aguantar la tentación de darse un gustito el fin de semana en alguna de las opciones que hay de comida urbana o “folk” en nuestra ciudad. Una terminología bonita para llamar a la comida de la calle, que tan deliciosa es. Creo que todos nos sabemos el repertorio desde los emblemáticos tacos hasta los vastos burros, pasando por los rollos de sushi regionalizados, las pecaminosas garnachas y los exóticos tacos árabes, sin dejar atrás a los mundialmente famosos dogos. Bueno, un repertorio amplísimo que aunque no forme parte de la dieta más equilibrada, es indiscutible que tiene que formar parte de nuestros rituales. En lo personal tengo cierta debilidad para con los tacos de tripita y las pizzas al horno de leña. Me declaro culpable, y está bien darse esos gustitos, apoyar a la economía local y consentir a nuestro gordito interior, sólo que hay que tomar cierta consciencia a la hora de decidir comer en la calle. Por ello, aquí les van estos tips:

• Higiene ante todo. Quizás sea difícil que encuentres una carreta con distintivo H y las normas más estrictas de higiene pero, por lo menos, evita comer de aquellos puestos que estén a la vil intemperie…

• Cierto grado de calidad. Es una utopía que haya dogos en pan de centeno o burros de carne orgánica o de vaca de libre pastoreo, pero asegúrate que en donde comes se esmeren en ofrecer los mejores ingredientes en relación
al lugar.

• Evita el deschongue. Tú disfruta la experiencia de comer en la calle, es pura sabrosura, sin duda, pero hay que ser prudente en unos cuantos puntos, como no comer hasta que sientas que vas a reventar, cuida tus porciones.

• La clave en el balance. Yo sé que es muy rica la comida urbana, pero procura evitar ir más de dos veces a la semana a este tipo de establecimientos. Con una vez que vayas es suficiente.


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