Casa Mineral: un departamento en Lima construido alrededor de una colección de minerales
Hay proyectos de interiorismo que empiezan en un plano en blanco y otros que empiezan con una historia que ya existe. Casa Mineral, del diseñador de interiores Diego Olivera para Lima Loft Interiors, es de los segundos. El punto de partida fue un departamento flat en San Isidro, Lima, prácticamente un lienzo en blanco, y la tarea fue construir a su alrededor un universo capaz de contener, ordenar y poner en valor la extensa colección de sus propietarios, respetando los pisos de madera existentes.
Esa colección es el verdadero origen del proyecto. Reúne minerales, cuarzos, amatistas, ágatas, piedras, fósiles, piezas escultóricas, mobiliario de colección, antigüedades y obras de arte adquiridas en distintos momentos y viajes.
Un gabinete contemporáneo de coleccionistas
La propuesta no buscó imponer una estética ajena a los propietarios, sino construir una arquitectura interior alrededor de su propia historia. Cada objeto tiene un lugar dentro de la casa y forma parte de su composición, de modo que el departamento resulta profundamente personal y difícil de reproducir en cualquier otro contexto.
Así, Casa Mineral dejó de ser solo un proyecto de diseño para convertirse en una especie de refugio o gabinete contemporáneo de coleccionistas, donde materia, naturaleza, arte y memoria conviven dentro de una misma narrativa.
La materia como hilo conductor

Uno de los grandes retos fue generar calidez y equilibrio frente a la diversidad visual de la colección. Para lograrlo, Olivera planteó nuevos volúmenes arquitectónicos revestidos en madera que estructuran los ambientes y envuelven las piezas.
La iluminación es otro de los elementos fundamentales. Se trabajó sobre todo con luz indirecta integrada en los propios elementos arquitectónicos, con la idea de producir atmósferas más que simplemente iluminar objetos. A eso se suman luminarias desarrolladas a partir de minerales, cuya materialidad remite a cuarzos, prismas y formaciones naturales, de modo que incluso lo funcional forma parte del concepto.
Madera, piedra, mineral, vidrio, espejo, cuero y bronce conforman la paleta material que recorre todo el departamento.
El ingreso: una cueva con vista a la luna
La primera secuencia espacial reúne el ingreso y el comedor. Aquí la paleta es deliberadamente más sobria: negros, marrones, tonos tierra y beige. La intención es que el visitante perciba primero un espacio sereno y descubra poco a poco que está entrando a una casa poco convencional.
El gesto más sorprendente está arriba. En el cielorraso del ingreso, una intervención artística reproduce la sensación de estar dentro de una formación rocosa, y entre sus aperturas aparece una visión de la luna. La escena, casi surrealista, introduce al visitante en la narrativa de Casa Mineral desde el primer paso y anuncia que el proyecto tiene que ver tanto con lo material como con lo emocional y lo energético.
Desde la puerta principal aparecen los primeros guiños a ese universo: una jaladera escultórica en forma de serpiente, una iconografía que vuelve a aparecer en otros rincones de la casa. Los minerales tampoco se tratan solo como objetos bellos: para los propietarios, muchos tienen significados ligados a sus procesos de formación, su energía o las sensaciones que producen, y la casa incorpora esa dimensión simbólica como parte de su identidad.
El comedor como pieza central
El comedor se organiza alrededor de una mesa de vidrio de geometría cuadrada, acompañada por sillas de bronce, madera y cuero. Sobre ella, una luminaria de gran presencia funciona prácticamente como una escultura suspendida y establece la jerarquía visual del ambiente.
Alrededor de esta composición empiezan a aparecer las piezas más extraordinarias de la colección: minerales de distintas escalas, elementos fósiles e incluso restos vinculados a especies prehistóricas, como el cráneo de dinosaurio que preside la credenza. Estos objetos dejan de comportarse como piezas aisladas de exhibición y se integran a la estructura visual de la casa. El proyecto busca precisamente borrar la frontera entre arquitectura, decoración y colección.
La terraza: un universo vegetal
Contigua al comedor, una serie de mamparas de vidrio conecta el interior con la terraza, y aquí la narrativa cambia por completo. La terraza se plantea como un espacio exuberante, casi salvaje, donde la vegetación es la protagonista.
Una de sus paredes está revestida completamente con espejo: multiplica las plantas y crea la sensación de un jardín mucho más profundo de lo que permiten las dimensiones reales del departamento. La vegetación reflejada forma un paisaje continuo, y así piedras, cuarzos, madera fosilizada, fósiles y plantas conviven en una misma experiencia. La casa reúne diferentes expresiones de la naturaleza: algunas vivas y otras formadas durante miles o millones de años.
Tip TCN: ¿Terraza o balcón pequeño? Un muro de espejo frente a las plantas duplica visualmente el verde y la profundidad. Colócalo donde refleje vegetación y no la fachada vecina, y elige especies colgantes como los helechos para lograr ese efecto de jardín envolvente.
La celosía: arquitectura que sostiene la memoria
La transición entre el ingreso-comedor y la sala se resuelve con una gran celosía que es a la vez elemento arquitectónico y sistema de exhibición. Está revestida en madera e incorpora elementos verticales de bronce que forman repisas y puntos de apoyo para distintas piezas de la colección.
Su función es doble: vincula visualmente ambos ambientes y, al mismo tiempo, les da cierta independencia. Sobre ella hay piezas que los propietarios adquirieron o fabricaron a lo largo de su vida, objetos de viajes y recuerdos de momentos personales. La arquitectura se convierte, literalmente, en soporte de la memoria.
Esta lógica se extiende al resto del departamento con repisas y estructuras metálicas diseñadas para recibir pinturas, esculturas, minerales y objetos de arte, de modo que la colección pueda evolucionar junto con la vida de quienes habitan la casa.
La sala, donde la personalidad se manifiesta con mayor intensidad
Si hay un espacio donde se nota quiénes viven aquí, es la sala. El mobiliario combina diseño contemporáneo, piezas de autor, antigüedades y elementos creados especialmente para el proyecto.
El sofá principal nació de una idea de los propios propietarios e incorpora patas con figuras de calaveras y otros elementos de su imaginario personal. Como mesa de centro, una gran amatista trabajada para que parezca suspendida en el espacio, que es al mismo tiempo objeto funcional, pieza escultórica y elemento natural.
La composición se completa con sillones de diseño de época, entre ellos piezas del lenguaje de Warren Platner para Knoll conseguidas con anticuarios, y banquetas fabricadas especialmente para Casa Mineral. En los muros cuelgan obras del artista Carranza, acompañadas por minerales de distintas tonalidades que aportan una fuerte carga de color a una arquitectura deliberadamente más neutra.
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Cada objeto dialoga con el siguiente y obliga a recorrer el espacio con la mirada, a descubrir detalles y a ir entendiendo la personalidad de quienes lo habitan.
El baño de visitas: una selva con piezas de cuarzo rosa
El baño de visitas lleva la narrativa al extremo. Un papel tapiz botánico en azules y ocres cubre muros y techo, con una serpiente escondida entre las hojas, y convierte este pequeño espacio en una selva nocturna. Sobre él, una pieza de cuarzo rosa montada en el muro y una serpiente dorada que recorre la pared retoman los dos grandes temas de la casa: el mineral y la serpiente.
Los lavabos tallados en cuarzo rosa, la grifería dorada con manerales del mismo mineral y un mueble retroiluminado con celosía geométrica hacen que la luz atraviese la piedra y que el baño funcione como una geoda abierta.
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Hasta los detalles funcionales siguen el guión: el toallero es una serpiente dorada y la manija de la puerta imita la piel de una serpiente de cascabel.
Cómo exhibir una colección en casa: 4 lecciones de Casa Mineral
Tip TCN: Si tienes una colección (de arte, piedras, libros o recuerdos de viaje), Casa Mineral deja cuatro ideas que puedes aplicar en tu propia casa:
- Que la colección sea el punto de partida, no el adorno final. Diseña repisas y muros pensando en tus piezas.
- Usa una paleta neutra y cálida (madera, beige, tonos tierra) para que las piezas con color sean las protagonistas.
- Ilumina de forma indirecta, con tiras LED integradas en repisas y muebles, para crear atmósfera sin deslumbrar.
- Deja espacio libre en tus repisas: una colección viva sigue creciendo.
Una casa construida desde la identidad
Casa Mineral no busca ser un departamento diseñado solo para verse “correcto”. Su intención es exactamente la contraria: que cada ambiente se reconozca como parte del universo particular de dos personas.
Muchas piezas no se compraron para completar un proyecto de interiorismo: acompañan a los propietarios desde hace años, vienen de viajes, representan momentos de su vida o responden a una fascinación por la naturaleza, el arte, los minerales y los objetos extraordinarios. La intervención arquitectónica es la estructura que reúne todo eso y encuentra entre los objetos un nuevo equilibrio.
El resultado es una casa irrepetible, una vivienda profundamente emocional donde minerales formados durante millones de años conviven con arte, diseño, vegetación y objetos ligados a una vida entera. Más que exhibir una colección, el proyecto busca habitarla. Como resume su memoria: “En Casa Mineral, cada objeto tiene una procedencia, cada material una energía y cada espacio una historia.”
Ficha técnica
– Proyecto: Casa Mineral
– Diseñador de interiores: Diego Olivera
– Oficina: Lima Interiors
– Ubicación: San Isidro, Lima, Perú
– Superficie: 200 m²
– Tipo de proyecto: Interiorismo integral, departamento flat
– Fotografía: Renzo Rebagliati