+10 CH 28: Vivienda contemporánea CDMX que dialoga con la historia
CH 28: Vivienda contemporánea CDMX que dialoga con la historia
Introducción: la nueva cara de la vivienda contemporánea CDMX
En la Ciudad de México, donde cada esquina cuenta una historia y cada fachada guarda memoria, surge un nuevo protagonista de la arquitectura habitacional: CH 28. Este proyecto redefine el equilibrio entre herencia y modernidad, demostrando que el desarrollo urbano no tiene por qué borrar las huellas del tiempo.
Más que un edificio, CH 28 es una declaración arquitectónica: una vivienda contemporánea CDMX que reconoce el valor de lo existente y construye sobre ello un futuro más humano, estético y sostenible.
En una metrópoli que crece a ritmo acelerado, este proyecto plantea una reflexión urgente: ¿cómo densificar sin perder identidad? ¿cómo integrar lo nuevo sin destruir lo antiguo? La respuesta está en la sensibilidad con que Concepto Taller de Arquitectura transforma una fachada patrimonial en el punto de partida de una propuesta vanguardista, capaz de tejer pasado y presente en un mismo plano.
Contexto urbano: el barrio como punto de partida
En una Ciudad de México que no deja de transformarse, la arquitectura tiene la responsabilidad de construir futuro sin borrar la historia. En este escenario surge CH 28, un edificio habitacional que entiende su entorno, lo interpreta y lo mejora.
Ubicado en un barrio de creciente dinamismo cultural, este proyecto equilibra densidad, habitabilidad y memoria urbana. Su valor no radica solo en los metros cuadrados construidos, sino en cómo reinterpreta el tejido del barrio, proponiendo una vivienda colectiva humana, luminosa y conectada con la calle.
El contexto peatonal, los servicios cercanos y la vida de barrio le dan sentido. Aquí la arquitectura no se encierra tras bardas: se abre, dialoga y enmarca la historia del lugar.
Idea rectora: conservar, reinterpretar y proyectar
El alma de CH 28 surge de una fachada patrimonial existente. En lugar de demolerla, el despacho Concepto Taller de Arquitectura decidió convertirla en punto de partida.
La preexistencia se conserva como testigo del tiempo y eje conceptual. Desde ahí, el proyecto construye un nuevo lenguaje que combina lo clásico con lo contemporáneo, lo artesanal con lo tecnológico.
La nueva volumetría se remete, dejando respirar la fachada original y generando un espacio intermedio que actúa como plaza pública. Este gesto de respeto y apertura transforma el edificio en una vitrina urbana: un escaparate donde pasado y presente conviven sin jerarquías.
Volumen, proporción y vitrina urbana
El remetimiento del volumen principal permite que la luz y las sombras se proyecten sobre los planos de cristal, generando profundidad y transparencia.
Desde la calle, la fachada original se enmarca entre materiales contemporáneos. Es un gesto elegante que no compite: la arquitectura moderna se pone al servicio de la historia.
La plaza de acceso refuerza esa idea. Más que un vestíbulo, es un espacio de transición, un umbral simbólico que invita al peatón a detenerse y contemplar. Además, crea un vínculo visual con una casa vecina de valor artístico, estableciendo un diálogo entre generaciones arquitectónicas.
El ladrillo negro: textura, tiempo y carácter
Uno de los elementos más potentes de CH 28 es su uso del ladrillo negro. Este material, dispuesto en patrones cuidadosamente modulados, aporta textura, ritmo y profundidad. Su color oscuro contrasta con los detalles ornamentales de la fachada original, generando un diálogo armónico entre peso y ligereza.
Durante el día, la luz del sol dibuja relieves y sombras que cambian constantemente. Por la noche, la iluminación perimetral resalta el relieve y convierte el edificio en una presencia viva, cambiante.
Este manejo de la materialidad logra que el proyecto se perciba distinto según la hora, el clima o el ángulo de visión: un edificio que respira con su entorno.
Habitabilidad contemporánea
Más allá de su envolvente, CH 28 ofrece una experiencia habitable coherente con su vocación urbana. Los departamentos aprovechan la orientación natural, maximizan la ventilación cruzada y la entrada de luz, reduciendo la necesidad de climatización artificial.
La organización interior responde a la vida cotidiana: circulaciones claras, privacidad bien lograda y espacios sociales integrados. La sencillez volumétrica permite flexibilidad, mientras los materiales interiores —madera, concreto aparente, tonos neutros— aportan calidez atemporal.
Vivir aquí significa habitar un edificio que respeta el contexto sin renunciar a la comodidad contemporánea. Es un ejemplo de cómo la vivienda contemporánea CDMX puede ser sustentable, humana y estética a la vez.
Sostenibilidad y eficiencia pasiva
La sustentabilidad no se anuncia, se diseña. En CH 28, las decisiones arquitectónicas buscan eficiencia energética desde lo pasivo:
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Orientación controlada para optimizar el asoleamiento.
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Fachadas ventiladas que reducen la ganancia térmica.
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Materiales duraderos que envejecen con dignidad.
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Ventilación cruzada natural que disminuye el uso de aires acondicionados.
El ladrillo, además de estético, actúa como masa térmica, estabilizando la temperatura interior. Así, la forma sigue a la función, pero también a la ética: menos consumo, más confort.
El patrimonio como punto de partida, no de llegada
Rescatar una fachada no es solo conservarla, es darle un nuevo propósito. En CH 28, la preexistencia no es reliquia, sino estructura viva dentro de un proyecto contemporáneo.
El contraste entre la fachada ornamentada y los planos modernos genera una tensión visual que explica el paso del tiempo. Es una lección de humildad arquitectónica: el pasado se honra, pero no se imita; se interpreta.
En un contexto donde la demolición es la respuesta fácil, este proyecto propone una alternativa: sumar capas en lugar de borrar huellas.
Impacto urbano y cultural
CH 28 aporta más que unidades habitacionales: contribuye a la vida del barrio. La plaza pública, la escala contenida y la transparencia de la planta baja generan confianza y fomentan la convivencia.
Además, revaloriza el paisaje urbano mostrando que lo antiguo y lo nuevo pueden coexistir. Esta actitud es esencial para ciudades complejas como la CDMX, donde la identidad se construye en capas, como un palimpsesto que no debe ser borrado.
Así, la vivienda contemporánea CDMX deja de ser un producto aislado y se convierte en un actor urbano activo, capaz de regenerar y fortalecer la memoria colectiva.
Conclusión: arquitectura que dialoga
CH 28 es un manifiesto construido: rescata el pasado, se proyecta al futuro y habita el presente. En su fachada se leen las huellas del tiempo; en su interior, las necesidades de la vida moderna.
Es una pieza que demuestra cómo la arquitectura puede dialogar en lugar de imponerse, respetar sin copiar y transformar sin olvidar.
En una ciudad que cambia cada día, proyectos como este nos recuerdan que el verdadero progreso se construye con memoria.
Ficha técnica
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Despacho / Autor: Concepto Taller de Arquitectura. IG Instagram Concepto
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Equipo: Arq. Alberto Dana, Arq. Daniel Dana, Arq. Francisco Bello, Arq. Ángeles Rodríguez, Arq. Juan de Dios, Arq. Ricardo Cruz, Arq. Thalía Cruz
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Metros cuadrados: 1,419.91 m²
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Ubicación: Ciudad de México
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Renders: Arq. Alejandro Hernández, Arq. Sarely Reyes
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Fotografía: Jaime Navarro, Hugo Eddy Malagón Rojas




