+9 Casa Vihara: una Casa de Concreto en Tulum
Casa Vihara: una Casa de Concreto en Tulum
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Casa Vihara: Arquitectura de Concreto entre la Selva y el Mar en Tulum
Hay territorios donde la vida se organiza alrededor del agua, donde la luz se filtra entre las ramas y la vegetación decide cómo se mueve el aire. En un lugar así, entre la densidad de la selva de Tankah y la presencia cercana del mar de Tulum, Di Frenna Arquitectos levantó Casa Vihara: una casa que no busca imponerse al paisaje, sino aprender de él.
El resultado es una de esas obras que entienden que en el trópico la arquitectura se vive tanto adentro como afuera. Aquí el concreto, el agua y la vegetación conviven en un equilibrio silencioso, y cada espacio parece pensado para recordarte dónde estás.
Aprender del manglar: la idea detrás de Casa Vihara
La lógica del proyecto nace de observar cómo el agua y la tierra conviven en un manglar. De ahí toma su manera de abrirse, protegerse y guiar el movimiento. En lugar de una casa que mira hacia afuera, Casa Vihara privilegia la vida alrededor de sus propios patios y jardines: un mundo interior, fresco y verde, que se va revelando conforme lo recorres.

El acceso ocurre entre dos volúmenes que forman una primera capa de privacidad. Al atravesar ese pasaje, llegas a un patio desde donde se revela por primera vez la fachada principal. A partir de ahí la casa se organiza en distintos niveles conectados por escalinatas exteriores; los cambios de altura acompañan el recorrido y hacen que el espacio se descubra poco a poco.
El patio de agua, corazón del proyecto

En el centro de todo aparece un patio principal, largo y deliberado, que protege del sol las fachadas interiores y regula el clima de las áreas sociales. Alrededor de este vacío se organizan la sala, el comedor, la cocina y la terraza, siempre acompañados por la presencia del agua y la vegetación. Es un pulmón: baja la temperatura, refleja la luz y mantiene vivo un ambiente donde lo natural participa activamente en la forma de habitar.

Los volúmenes se proyectan y se retraen, casi como si la casa extendiera sus brazos hacia los dos paisajes que la rodean: la selva por un lado, el mar por el otro. Esa tensión entre ambos horizontes se nota en cómo se orientan los cuerpos de la construcción.
La escalera de concreto: una greca reinterpretada

Si un elemento resume el espíritu de Casa Vihara, es su escalera principal. Una pieza escultórica de concreto cuyo trazo, al recorrer los distintos niveles, evoca la geometría de una greca prehispánica reinterpretada para el presente. No es solo un elemento para subir y bajar: es el gesto que conecta el pasado del lugar con una arquitectura absolutamente contemporánea.
Doble altura, domo de cristal y el juego de la luz

Sobre la sala y el comedor se abre una doble altura coronada por un domo de cristal. Lo interesante es lo que hay encima: una alberca en la azotea. La luz natural atraviesa el agua y proyecta reflejos cambiantes sobre los muros, un juego de luces y sombras que acompaña el día entero y le recuerda a la casa su origen: agua, luz y movimiento.


Las recámaras: intimidad y horizonte

En la planta alta están las recámaras, dispuestas para abrir sus vistas tanto a los patios interiores como a los horizontes más amplios. Desde ahí, la vegetación cercana y la línea lejana del mar aparecen al mismo tiempo, ofreciendo una percepción del sitio que combina intimidad y amplitud: privacidad donde se necesita, apertura donde se celebra.
La azotea: firepit, alberca y el mar al fondo

La azotea es el premio final. Una terraza con firepit y una alberca adicional ofrecen un punto elevado para contemplar, con el mar de Tulum como telón de fondo. Es también donde nace el domo de cristal que ilumina la doble altura de abajo: un mismo elemento que sirve a dos espacios a la vez.

Materialidad: concreto tropicalizado, acero negro y madera
La paleta responde al clima y a la necesidad de bajo mantenimiento. Un concreto tropicalizado define la estructura y el carácter de la casa, acompañado por acentos de acero negro y madera del propio sitio, que aporta calidez. El concreto, en su neutralidad, deja que el verde de la vegetación se vuelva el verdadero protagonista.

Una casa que convive con su entorno

Casa Vihara termina por adoptar la misma lógica que inspiró su origen: una convivencia íntima entre agua, luz y vegetación, sostenida por un equilibrio silencioso. En un destino donde construir muchas veces significa arrasar con la selva, este proyecto demuestra que se puede hacer al revés: dejar que el paisaje entre a la casa y que la casa aprenda a habitar el paisaje.
Ficha técnica
- Proyecto: Casa Vihara
- Oficina de arquitectura: Di Frenna Arquitectos
- Equipo: Matia Di Frenna Müller, Arq. Omar Anguiano de la Rosa
- Ubicación: Tankah, Tulum, Quintana Roo, México
- Superficie construida: 634 m²
- Construcción: septiembre 2020 – enero 2025
- Fotografía: Onnis Luque





